¿Sabes cuándo se acuñó el concepto ‘sostenibilidad’ con el significado actual?

Parece increíble, pero el origen del concepto ‘sostenibilidad’ con el significado con la que lo conocemos actualmente, se remonta a poco más de 30 años: es en 1987 cuando aparece por primera vez en el famoso Informe Brundtland (también titulado ‘Nuestro futuro común´) elaborado por varios países para la ONU.

Gracias a la entrada del concepto de sostenibilidad, se comprendió la necesidad de realizar planteamientos y soluciones globales, todos los problemas están interconectados y hay que hacerlos frente a escala global.

Esta fue la semilla que ha ido germinando hasta llegar a las nuevas generaciones, donde se pretende llevar a Europa hacia el camino del futuro sostenible. Es por ello, que el objetivo del 20/20/20 para 2020, es a través de una economía que genere pocas emisiones de carbono y consuma menos energía.

¿Qué se pretende conseguir en esta fecha?

1)        Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% respecto a los niveles de 1990

2)        Obtener un 20% de la energía a partir de fuentes renovables

3)        Mejorar la eficiencia energética en un 20%

Pero… ¿Cómo afecta esto al desarrollo de la arquitectura actual?

En este sentido, la Unión Europea estima que el 40 % del consumo total de energía y el 36% de las emisiones de efecto invernadero corresponden a los edificios, lo que unido a la obsolescencia del parque de viviendas respecto a los criterios de eficiencia energética, otorga al sector un notable potencial de ahorro.

Para ello, una de las principales líneas de actuación que se plantea, es fomentar la construcción de edificios de consumo de energía casi nulo (EECN), así como la rehabilitación para adecuar el parque de viviendas a los requisitos de este concepto.

Se propone una evolución hacia una arquitectura sostenible, ¡pero no solo eso!, desde MORPH queremos daros una serie de pautas para poder llegar a una construcción medioambientalmente más sostenible.

MANDAMIENTOS MORPH PARA ALCANZAR UNA ARQUITECTURA SOSTENIBLE Y ECCN

1)        La demanda de energía para un edificio de vivienda deberá ser de alrededor de 15kWh/(m²a) (Passivhaus)

2)        Un edificio debe ser eficiente energéticamente, a través de sus equipos e instalaciones. Una vez reducida la demanda, las máquinas que necesitamos para calentar el agua y la calefacción y refrigeración no tienen que tener tanta capacidad. Esto reduce el consumo, porque los rendimientos se ajustan más las necesidades.

3)        Se utilizará principalmente energía renovable y si es posible, generación de energía propia. Para ello, recurriremos a energías renovables: colectores solares térmicos, paneles foto-voltaicos, mini-eólicos, etc.

4)        Un edificio debe ser sostenible a través de su relación con el mundo. El impacto de los edificios en el medio ambiente, el consumo de recursos naturales, de energía y el cambio climático son aspectos significativos que hay que empezar a valorar.

5)        Las medidas tomadas serán económicamente viables, teniendo en cuenta la vida completa del edificio.

6)        Serán lugares inclusivos donde todo individuo se vea representado. Es importante implantar y promover la accesibilidad en los edificios del mismo modo que se tienen en cuenta los criterios de eficiencia energética, seguridad, etc.

7)        La orientación del proyecto será un elemento clave en su diseño. La fachada óptima es aquella que “está orientada” hacia la trayectoria solar. Orientación Sur en el hemisferio Norte y orientación Norte en el hemisferio Sur.

8)        Debe diseñarse teniendo en cuenta también las medidas pasivas más adecuadas. Las medidas pasivas son las que se incorporan al edificio y no precisan de una puesta en marcha, como por ejemplo, la incorporación de aislamiento en la envolvente térmica, la mejora de los vidrios y marcos que componen los huecos de dicha envolvente, etc.

9)        La arquitectura no es cosa sólo de arquitectos, sino de todo un conjunto de especialistas: instaladores, estructuristas,  paisajistas, interioristas, etc.

10)      Se asegurará la estanqueidad de la totalidad del edificio evitando infiltraciones indeseadas, para ello la envolvente tendrá un papel principal. Un alto grado de infiltración supone un alto grado de ventilación no controlada que se pierde y por tanto un alto grado de consumo de energía.

11)      Se utilizarán materiales con las mejores prestaciones, para limitar su impacto ambiental  teniendo en cuenta su Análisis de Ciclo de Vida (ACV), la Declaración Ambiental del Producto (DAP) y que permitan ser reutilizados y reciclados.

12)      La reducción de C02 debe ser un objetivo común en todas las fases, tanto a la hora de elegir los materiales, como en la ejecución y en el uso de los edificios.

13)      La eficiencia energética y la sostenibilidad, parten desde la fase inicial de diseño del edifico; y serán claves en el desarrollo y la elaboración de los proyectos.

14)      Se deberá optimizar el agua, como una parte más de la energía. Por ejemplo, mediante cisternas de doble descarga o con grifería que reduzca el caudal.

15)      El aprovechamiento de la luz natural, es un elemento fundamental en el diseño. La luz procedente del sol tiene un perfecto rendimiento de los colores y aporta elementos muy proactivos en el comportamiento de las personas.

16)      Será primordial la conciencia y racionalización de consumos y demandas a la hora de proyectar. Conocerlo, nos permite tener una visión cuantitativa y clara sobre la que actuar.

17)      La normativa debe apoyar y corroborar las decisiones en cuanto a la sostenibilidad. La nueva versión del Código Técnico de la Edificación (CTE) hace más hincapié en la eficiencia energética y en la sostenibilidad de los edificios.

18)      Se buscará la máxima calificación energética. Clase A si C < 0.40 (C = índice de calificación energética)

19)      El edificio buscará además el confort del usuario. Para ello, existen certificados como el WELL Building Standard, que se centra en la salud y el bienestar.

20)      No solo arquitectura, también se diseñará un urbanismo sostenible. De esta forma se consigue no solo un objetivo individual sino colectivo.

En Morph Estudio llevamos  mucho tiempo aplicando estos mandamientos a nuestros proyectos. Desde el inicio del diseño tenemos en cuenta parámetros tan fundamentales como la orientación o la utilización de materiales sostenibles. Además, informamos y asesoramos a nuestros clientes para concienciarlos de esta gran problemática y de cómo ellos pueden ayudarnos a conseguir las máximas calificaciones energéticas para sus proyectos. Prueba de ello es que muchos de nuestros edificios cuentan ya con Calificación Energética A y algunos además han obtenido certificación BREEAM, como en nuestras residencias de estudiantes de Salamanca, Oviedo o el gran complejo urbanístico y residencial que estamos desarrollando actualmente en Los Ángeles de San Rafael, con más de tres mil viviendas proyectadas para los próximos cinco años.

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Cómo evitar los cambios de temperatura en la ducha en los hoteles

Las diferencias de presión que se producen en las tuberías pueden provocar duchas excesivamente frías o por el contrario muy calientes causando incomodidad y situaciones peligrosas en los usuarios. En grandes edificios como por ejemplo hoteles, estas fluctuaciones de temperatura pueden llegar a ser un problema. Desgraciadamente, con reemplazar el grifo termostático no acabamos con el problema. Por suerte, hay una manera de solucionarlo de una manera inteligente, simple y sobre todo segura.

Darse una ducha segura y placentera

Los cambios bruscos de temperatura en la ducha causan incomodidad y quejas en los hoteles. Darse una ducha con poco caudal y ducharse con cambios de temperatura en el agua son una de las principales quejas de los huéspedes en los hoteles. Sin embargo, esta situación además de reducir la comodidad puede llegar a ser muy peligrosa especialmente si el suelo de la bañera o la ducha tiene gel. Los clientes pueden resbalar o incluso caer causando lesiones importantes. Estas situaciones se deben prevenir y pueden prevenirse.

Cambios de presión

La base del problema radica en las fluctuaciones de presión en la instalación que afectan al funcionamiento del grifo termostático y como consecuencia al caudal y la temperatura del agua que sale por el grifo. Cuando se abre y / o se cierra un grifo termostático (esto sucede constantemente), se produce un cambio en la presión de la instalación. Esta fluctuación es temporal y depende en gran medida de la ubicación causando diferencias en el caudal que entra en el mezclador y provocando cambios de temperatura en el agua que sale del cabezal de la ducha. El mezclador intenta compensar los cambios de caudal que entran en el mezclador, pero éste no puede funcionar de manera óptima debido a la gran cantidad de fluctuaciones de presión repentinas.

La solución para un hotel

Cuando un cliente se aloja en un hotel espera obtener más comodidad que incluso en su propia casa. Especialmente durante la ducha. En un hotel en Ámsterdam, los clientes se quejaban de los cambios de temperatura durante la ducha. La temperatura oscilaba constantemente durante una ducha normal y se producían situaciones en las que cuando el cliente intentaba restablecer la temperatura manualmente, antes de girar el grifo la temperatura volvía a ser “normal” y viceversa. Se revisaron los grifos termostáticos y la instalación, pero el problema no era de ninguno de ellos ya que éstos funcionaban según la normativa europea y finalmente tanto el propietario del hotel como los clientes permanecieron con el problema.

El problema se solucionó al instalar los reguladores de temperatura HL2024 Connect, independientes de la presión. Se conectan uno a la toma de agua fría y otro a la toma de agua caliente del grifo termostático.

Tras su instalación las mediciones mostraron una disminución en las diferencias de temperatura de 4 a solo 0,4 ° C. Diferencias que ya no notaban los clientes.

El regulador de caudal HL2024 es el único en el mundo que garantiza un caudal constante con independencia de la presión. Es muy rápido y preciso y garantiza que el caudal que entra al mezclador sea constante y apenas se produzcan fluctuaciones de temperatura en el agua al salir por el cabezal de ducha. Instalar HL2024 Connect en todas las duchas (y eventualmente de otros mezcladores en el hotel) con HL2024 Connect tendrá un efecto positivo en la reducción de las diferencias de presión en la instalación y los cambios de temperatura disminuirán aún más.

HL2024 está hecho de materiales de muy alta calidad y cumple con los requisitos de agua potable. La alta velocidad del caudal dentro del producto y la elección del material minimizan la posibilidad de que se forme una biopelícula, lo que contribuye a la calidad óptima del agua potable. Los reguladores de caudal HL2024 son los únicos productos certificados por el Instituto Kiwa que consiguen un funcionamiento óptimo con independencia de presión según la normativa (BRL-K635) y llevan la marca de agua Kiwa.

 

Contacto:

Rosa Nieto

Tel: +34 91 503 05 67

Móvil: +34 636 410 710

Email: rosa.nieto@cenergist.com

Ahorro energético, Medio Ambiente e Integración de Sistemas

La adaptación de la actividad hotelera a un uso adecuado de la energía y al cuidado del entorno, reduciendo el impacto que produce en el medio ambiente, así como la integración de todos los sistemas, es una realidad en la gestión diaria de cualquier establecimiento hotelero.

El ahorro en el gasto de luz, agua o gas impacta directamente en la cuenta de resultados de un establecimiento hotelero, sea cual sea su categoría. Una actuación planificada y asesorada por especialistas en gestión energética, junto con el estudio de los consumos, permiten llevar a cabo las inversiones e innovaciones necesarias ajustadas a cada actividad.

Durante 2015, en Aparto Suites Muralto pusimos en marcha el cambio del sistema de climatización, ACS y AFS de todo el edificio, incorporando los paneles solares para la producción de agua caliente sanitaria, todo ello asistido por un sistema de control centralizado.

Para estructuras reducidas como la de Muralto, es imprescindible simplificar los procesos y contar con apoyo externo especializado como proporciona el ITH, para la selección de las empresas adecuadas, tanto para ejecutar el proyecto como para su mantenimiento posterior. Estas actuaciones suponen en la actualidad un ahorro anual del 5% en consumo de energía y del 28% en consumo de agua.

Nuestra actividad tiene que ser sostenible medioambientalmente y debemos contar con la colaboración de todo el equipo de Muralto, con nuestros proveedores para que encuentren alternativas ecológicas y por supuesto con nuestros clientes, a quienes se les informa durante su estancia para que colaboren cuando hacen uso, por ejemplo, de las cocinas de los apartamentos.

Durante el año 2018:

  • Hemos incorporado productos de limpieza con menor cantidad de componentes contaminantes, biodegradables y que disponen de la Etiqueta Ecológica Europea.
  • Priorizamos el uso del cristal en lugar del plástico.
  • Los productos de acogida están envasados en material 100% compostable.
  • Las botellas de gel y champú son de material oxo-biodegradable, lo que supone la eliminación de 15.000 botellas y 6.000 vasos de plástico.

La innovación en tecnología, asociada a la gestión diaria, es otra de nuestras realidades. Buscamos la simplificación de procesos, con todos los sistemas en cloud y comunicación bidireccional entre el programa de front y los diferentes servicios: contabilidad, red WiFi, marketing y comunicaciones, revenue management… Todo con el objetivo de conocer mejor al cliente para prestarle un mejor servicio y mejorar los procesos internos de los equipos.

 

Más información:

https://www.muralto.es/es/medioambiente/

https://www.muralto.es/en/sustainability/

José Luis Alonso Martínez

Director Aparto-Suites Muralto

director@muralto.es

C/ Buen Suceso 3 – 28008 Madrid

Tel: 915 424 400

Relacionado: http://www.facilitymanagementservices.es/revistas/fm/016/34/index.html

 

Perspectivas del Calentamiento Global, Desarrollo Sostenible y los Acuerdos de París, por Alexis L. LEROY

No hay duda de que el número de signatarios es historia, el Acuerdo de París es el resultado de una gestión de 43 años.

En 1972, la publicación de “Limits to Growth”, un reporte encargado por el Club de Roma y preparado por el equipo de Massachusetts Institute of Technology, produjo por primera vez impacto en el tema de sostenibilidad.

Veinte años después, la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, ofrece un primer consenso con la adopción de la Agenda 21; un plan de acción del siglo XXI que describe las áreas donde el desarrollo sostenible se aplicará en el contexto de los gobiernos locales.

Hace recomendaciones en áreas tan diversas como la pobreza, la salud, la vivienda, la contaminación, la gestión marina, forestal y de montañas, la desertificación, la gestión de agua y saneamiento, la gestión de la agricultura y la gestión de residuos.

Todos estos temas de noticias diarias… hace 27 años.

Paralelamente a este plan de acción, se adopta una declaración sobre el medio ambiente y el desarrollo. Enumera 27 principios a seguir en la implementación de la Agenda 21.

Para dar contenido a estos compromisos, la COP 1 se llevó a cabo en 1995 en la ciudad de Berlín. Luego, el mundo se divide entre países ricos y pobres, que se niegan a asumir la responsabilidad del calentamiento global. Berlín allanará el camino para Kioto, donde los objetivos de reducción de CO2 se tomarán dos años más tarde, por desgracia, con poco éxito.

Veinte años después, la COP 21 o la Conferencia de París dieron como resultado un nuevo acuerdo internacional sobre el clima, que se aplicará esta vez a todos los países y que apunta a mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 2 ° C, en línea con las recomendaciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Histórico por el número de participantes y la fuerza de los compromisos adquiridos, el Acuerdo de París no tiene precedentes en las negociaciones sobre cambio climático, las amenazas relacionadas y esto en un contexto de desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.

Acompañado de la implementación de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible cuyos tres pilares son; Economía, Medio Ambiente y Sociedad (descripción en el recuadro de enfrente).

Sin embargo, tres años después, las reglas multilaterales para la implementación del Acuerdo de París finalmente se ratificaron durante la COP 24, no se impusieron medidas a corto plazo.

A pesar de esto, el número de actores privados, de cualquier tamaño y sector, comprometidos con objetivos de sostenibilidad tangibles en el corto y mediano plazo, nunca ha sido tan numeroso.

El desarrollo sostenible, más allá del problema climático, se ocupa de la gestión de los recursos, los métodos de producción, el consumo y la equidad global. Cuestiona nuestro modelo económico no regenerativo, fruto de la Revolución Industrial que desde 1750 agota todos los recursos, incluidos los humanos.

Un cambio de paradigma profundo está en marcha en las organizaciones de hoy. Las empresas de todo el mundo están liderando audazmente la transición de una táctica sin salida del «status quo» a estrategias transformadoras esenciales para crear un mundo floreciente y sostenible.

Más allá de la demanda de los consumidores, cada vez más apegados a los valores que a los productos, estos cambios responden a un desarrollo deseado.

Dados los requisitos, un estudio realizado por Elan Edelman, especialista en comunicación de marca, muestra que “el 65% de los franceses eligen comprar o boicotear, según su percepción de los valores que defienden».

En términos de rendimiento, los líderes más innovadores de hoy reconocen que, por el bien de nuestras empresas y nuestro mundo, debemos implementar cambios revolucionarios, no solo progresivos, en la forma en que vivimos y trabajamos. ¡A trabajar!

Imagine un mundo en el que el exceso de energía de una empresa se usará para calentar a otra. Donde los edificios necesiten menos energía y donde los edificios comerciales «regeneradores”, que producen más energía de la que usan, estén diseñados. Un mundo en el que los productos y procesos ecológicamente racionales sean más rentables que el desperdicio de residuos.

Todas estas soluciones existen en la actualidad, fruto de innovaciones audaces de multinacionales o Pymes, investigaciones científicas o sentido común. Hay una multitud de estrategias que los individuos y las organizaciones pueden usar, ya que los Acuerdos de París seguramente harán historia; depende del sector privado, plenamente capacitado, de escribirlo.

17 Objetivos de Desarrollo Sostenible – Naciones Unidas.

“Los ODS entraron en vigencia en enero de 2016 y continuarán guiando la política y el financiamiento del PNUD hasta 2030. Como agencia líder de desarrollo de la ONU, el PNUD tiene una posición única para ayudar a implementar los Objetivos a través de nuestro trabajo en unos 170 países y territorios.

Nuestro plan estratégico se enfoca en áreas clave que incluyen la disminución de la pobreza, la gobernabilidad democrática y la construcción de la paz, el cambio climático y el riesgo de desastres, y la desigualdad económica. El PNUD brinda apoyo a los gobiernos para integrar los ODS en sus planes y políticas nacionales de desarrollo. Este trabajo ya está en marcha, ya que apoyamos a muchos países para acelerar el progreso ya alcanzado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Nuestro historial de trabajo a través de múltiples objetivos nos brinda una valiosa experiencia y una expertís comprobada en políticas para asegurar que todos alcancemos los objetivos establecidos en los ODS para el 2030. Pero no podemos hacerlo solos.

El logro de los ODS requiere la colaboración de los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos para asegurarnos de dejar un planeta mejor para las generaciones futuras «.

Contacto:

Patricia Piñero Rodríguez

Especialista en Sostenibilidad y Ventas

ppr@allcot.com

El futuro será más sostenible…¿pero quedará en el futuro algo que sostener?

Creo en la evolución de las civilizaciones porque es un hecho evidente. Creo en la transformación cultural de las sociedades, porque viene ocurriendo desde que el hombre existe en la tierra. Hasta aquí, todo parece razonable, pero lamentablemente, la evolución y la transformación de la sociedad para adaptarse a los cambios necesarios para la supervivencia del planeta, también es un hecho que lleva mucho tiempo. Tiempo que por otro lado, según los científicos menos optimistas, no tenemos.

Según la organización Global Footprint Network, El ‘Día de la Sobrecapacidad de la Tierra’ tuvo lugar el pasado 1 de agosto, el momento en el que el planeta ha agotado el presupuesto ecológico de la Tierra para el año 2018. Esto significa que la demanda de recursos naturales de la humanidad ha superado lo que los ecosistemas pueden renovar este año. El ‘Día de la Sobrecapacidad’ se ha adelantado desde finales de septiembre en 1997 hasta su fecha más temprana este 2018, lo que significa que las actividades humanas están ejerciendo demasiada presión sobre la naturaleza. También según dicha organización, se estima que en la actualidad haría falta el equivalente a 1,7 planetas para satisfacer de forma sostenible la demanda de recursos.

Para mayor angustia, en el caso de España, el país entró en déficit ecológico el 11 de junio de 2018, por lo que si todos los seres humanos viviesen como un español medio, consumirían el equivalente a 2,3 planetas por año.

El balance total demuestra que la humanidad está en números rojos y ha generado una “deuda ecológica”, que se nota cada vez más con la pérdida de biodiversidad y de suelo fértil, y la presencia de fenómenos meteorológicos cada vez más inusuales por su poder destructivo y por la frecuencia de los mismos. La mayor parte de la huella ecológica de la humanidad lo constituye la huella de carbono -el dióxido de carbono que la atmósfera debe absorber- producida sobre todo por la quema de combustibles fósiles. Esta ‘deuda ecológica’ sólo se puede sostener durante un tiempo limitado antes de que los ecosistemas comiencen a «degradarse» hasta acercarse al «colapso», una situación que ya estamos sufriendo en forma de sequías prolongadas, desertificación, pérdida de suelos, menor productividad de los cultivos, deforestación, extinción de especies….

En medio de este caos inminente, ya llevamos unos años hablando de la transformación económica que nos permitirá revertir este futuro desolador. Por su especial importancia, este año parece ser el año de la llamada Economía Circular.

La Economía Circular es un concepto que pretende cambiar nuestro actual modelo económico lineal, imposible de sostener en el tiempo (extracción, fabricación, utilización y eliminación), para proponer un nuevo modelo de sociedad. Esto se lograría instaurando un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción de los elementos y minimizar la producción al mínimo indispensable, y cuando sea necesario hacer uso del producto, apostar por la reutilización de los elementos que por sus propiedades no pueden volver al medio ambiente.

Es decir, la economía circular aboga por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil. En el caso de que esto no sea completamente posible por el tipo de material utilizado, el objetivo será facilitar un desacople sencillo para darle una nueva vida reincorporándolos al ciclo de producción y componer una nueva pieza. Cuando no sea posible, se reciclará de una manera respetuosa con el medio ambiente. El fin máximo es eliminar los residuos en la medida de lo posible.

Como todos los términos que se repiten demasiado – así ha pasado con el concepto sostenibilidad-, tendemos a pensar que esto es algo que se ha puesto de moda y que ya pasará en algún momento. Pero no. No podemos permitirnos pasar por encima de esta “moda” sin sumarnos a ella. Porque pese a quien pese, esta “moda” es necesaria si no queremos presenciar la llegada de un mundo apocalíptico tal y como el cine nos lo ha reflejado en muchas ocasiones. Es aquí, donde el papel de las empresas y de la industria adquiere especial importancia. Para llevar a cabo la transición económica de un modelo lineal a un modelo circular, debemos realizar algunos sacrificios. ¿Está la industria dispuesta a ello?

En el Instituto Tecnológico Hotelero nos preocupa cómo el sector debe enfrentarse a esta transformación, y trabajamos activamente para encontrar la fórmula que permita a la industria hotelera contribuir a la aceleración de la natural evolución de la sociedad para poder llegar a tiempo de evitar el colapso de los recursos naturales y, por tanto, todo lo que ello conlleva.

Y ahora nos preguntaremos, ¿cómo desde el sector hotelero se puede contribuir a favorecer el desarrollo de este modelo económico? Los hoteles deben ir preparándose mediante la inclusión, en la medida de lo posible, de criterios, elementos y acciones basados en este modelo económico. Debido al modelo de negocio de un establecimiento hotelero, las posibles acciones en materia de economía circular que pueden aplicar están limitadas a las actividades que realiza y a los procedimientos que tiene instaurados.

Los criterios de diseño de productos no aplican a hoteles al no formar parte de una industria productiva, pero el hotel debe priorizar la compra de productos a empresas que tengan incorporados criterios de economía circular en sus procesos productivos, lo que se debe reflejar en su política de compras.

Los conceptos de economía circular que tiene más sentido aplicar al sector hotelero son los que contemplan el aumento del ciclo de vida de materiales, gestión y reutilización de agua, y la reducción y gestión de residuos (reducir, reutilizar y reciclar), el fomento de compras de proximidad, la reducción del derroche alimentario y la digitalización de los procesos administrativos.  Por otro lado, es importante la formación a los empleados enfocada a la concienciación, y en lo posible, intentar involucrar al cliente para que forme parte del proceso.

En definitiva, la Economía Circular puede cambiar la diversidad económica y al mismo tiempo incrementar el empleo. Por tanto, puede ayudar mucho a mejorar los resultados de un establecimiento hotelero, al incorporar a su cadena de valor un análisis de cómo evitar desde el principio la reducción de residuos e insumos y a alargar el ciclo de vida de los productos.

Con todo lo anterior, parece fácil poner nuestro granito de arena para trabajar conjuntamente en la transformación necesaria para compensar la “deuda ecológica” que hemos generado hasta ahora.  ¿Estamos dispuestos a cambiar nuestro modelo económico? ¿Podremos desde nuestra industria contribuir a un mundo más sostenible en un futuro?

 

Por Coralía Pino

cpino@ithotelero.com

@Corapino