Por Dany del Valle, PPC Specialist en Neobookings
Antes de hablar de temporadas, conviene tener claro qué campañas no deberían parar nunca.
La protección de marca y enlaces de reserva de Hotel Ads trabajan con usuarios que ya saben dónde quieren alojarse y están a un clic de reservar. Apagarlas es perder clientes que ya estaban convencidos. Lo mismo ocurre con el remarketing: salvo que el hotel tenga el calendario cerrado, mantenerlo activo siempre tiene sentido.
Otra historia son las campañas de búsquedas por zona, Performance Max o Demand Gen. Estas se activan progresivamente, en función de cuándo empieza a entrar demanda real y de cómo se comporta el mercado. No hay una fecha fija: hay que leer las señales.

El presupuesto sigue a la rentabilidad, no al calendario
Existe una regla clara para gestionar inversión en campañas hoteleras: si una campaña genera un retorno equivalente a una comisión inferior al 3-4%, no debería estar limitada por presupuesto. En ese escenario, la decisión correcta es escalar mientras se mantenga ese nivel de rentabilidad.
En los picos de demanda, también tiene sentido destinar parte del presupuesto a captar tráfico frío, aunque el coste de adquisición sea algo más alto. Estas campañas tienen un efecto de notoriedad que muchos hoteles infravaloran: presentan la propiedad a usuarios que todavía no han decidido dónde alojarse.

KPIs: el indicador principal siempre es la rentabilidad
Muchos clientes ponen el foco en el coste por canal o en el incremento de venta directa. Son métricas útiles, pero secundarias. La rentabilidad es el norte durante todo el año.
Además, conviene analizar impresiones y visualizaciones por país de origen. Saber cómo evoluciona el interés por el destino en cada mercado permite anticiparse, no solo reaccionar.
El contexto en el que todo esto ocurre
El entorno en el que se gestionan estas campañas ha cambiado de forma significativa en el último año, y conviene tenerlo presente.
Los AI Overviews de Google, esas respuestas generadas por inteligencia artificial que aparecen antes de los resultados orgánicos, ya representan el 13% de todas las búsquedas.
Más de un tercio de los viajeros de ocio utiliza hoy herramientas de IA para planificar sus viajes. Esto no invalida la estrategia de SEO informacional, pero sí obliga a replantear qué tipo de contenido tiene posibilidades reales de aparecer en ese nuevo espacio.
En el lado del PPC, el 84% de los profesionales de marketing reporta resultados positivos con campañas de pago y metasearch como canales de captación directa. No se trata de una táctica en declive, sino que sigue siendo el canal que mejor convierte cuando se gestiona bien.
Y hay un elemento que cada vez pesa más y que muchos hoteles todavía infravaloran: los datos propios.
El CRM, el historial de estancias, el comportamiento de navegación en la web directa. En 2026, la diferencia entre un hotel que controla su demanda y uno que depende de intermediarios pasa, en buena medida, por la calidad y el uso de esa base de datos.
Performance Max: el algoritmo no frena solo
Performance Max es una herramienta potente, pero tiene un comportamiento específico que hay que vigilar: cuando baja la estacionalidad, el algoritmo tarda en reducir el ritmo de inversión. Sigue pujando por reservas que no van a llegar, o que llegan con costes demasiado elevados.
La conclusión práctica es sencilla: hay que hacer seguimiento cercano y ajustar en cuanto cambia el contexto del mercado. El algoritmo optimiza, pero no interpreta el negocio.
Y sobre las búsquedas genéricas como «hotel en Ibiza» o «hotel en Málaga»: para una propiedad independiente, el retorno casi nunca justifica la inversión. La probabilidad de que ese usuario acabe reservando en un hotel concreto es demasiado baja. Sentido común aplicado a la estrategia.
SEO: informar primero, convertir después
En el sector hotelero, el SEO transaccional es territorio de los grandes portales. Intentar competir por «hotel de 5 estrellas en Ibiza» frente a Booking o TripAdvisor raramente tiene sentido para una propiedad independiente.
La estrategia más efectiva pasa por trabajar contenido informacional orientado al destino: mejores playas, gastronomía local, qué hacer, lugares imprescindibles. Este contenido atrae a usuarios que todavía no están buscando alojamiento, pero que ya muestran interés por el destino.
La clave está en combinar ese tráfico frío con campañas de remarketing en banner o vídeo. Cuando ese usuario llegue al momento de decidir dónde alojarse, el hotel ya está en su cabeza.

El vídeo ya no es opcional
Las plataformas publicitarias evolucionan hacia formatos visuales, y el vídeo lidera ese cambio. Un banner en una página web compite con decenas de estímulos simultáneos. Un vídeo bien producido muestra la experiencia real del hotel: el entorno, las instalaciones, el ambiente.
En turismo, la decisión de compra está directamente vinculada a la experiencia que el viajero imagina que va a vivir. El vídeo es el formato que mejor traduce esa promesa.
Una campaña sin vídeo hoy es una campaña incompleta.

Conclusiones
Gestionar campañas para hoteles no es cuestión de encender y apagar según el calendario. Es entender qué trabaja siempre, qué responde a la demanda y qué necesita supervisión activa porque el algoritmo no lee el negocio.
La rentabilidad manda. El vídeo ya no es opcional. Y el SEO informacional bien combinado con remarketing es una de las estrategias más infravaloradas del sector.
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